A lo largo de nuestras vidas, nuestros cuerpos se encuentran constantemente respondiendo a nuevas amenazas y desafíos. Para ello, tenemos un sistema inmunológico, que realiza gran parte del trabajo de vigilancia –como también equilibrio– y está a cargo de defendernos de agentes externos. Así, la inmunidad no es un estado fijo, sino un proceso continuo de adaptación y respuesta a nuestro entorno. Por este motivo es que debemos cuidarlo y fortalecerlo para mantener nuestra salud y protegernos a lo largo de nuestras vidas.
Una mirada inicial
Una definición común para el sistema inmunológico es que este está formado por un conjunto vital y complejo de células, tejidos y órganos que protegen al cuerpo contra cualquier amenaza a la salud. Sin este sistema, nuestra exposición constante a virus, bacterias y toxinas podría ser fatal. Así, nuestro sistema inmune nos ayuda a prevenir tanto las enfermedades como las infecciones.
Como una primera mirada, la inmunidad se divide en dos, la inmunidad innata y la inmunidad adaptativa. La primera se refiere a la inmunidad con que nacimos –nuestra predisposición genética– que es nuestra primera línea de defensa. Esta incluye nuestra piel, el tejido externo de nuestro sistema respiratorio y digestivo y nuestra mucosa, los químicos en nuestra sangre y nuestras células inmunológicas. La inmunidad adaptativa, por otro lado, funciona de manera diferente: esta forma de inmunidad trabaja a través de la experiencia ya que reconoce y recuerda los antígenos que ha combatido anteriormente, por lo que puede activar el anticuerpo específico para combatir el agente externo.
Una mirada ecológica
Existen miradas más amplias del sistema inmunológico basadas en una visión sistémica de nuestros cuerpos y cómo nos relacionamos con el entorno. David Hoffman, yerbatero clínico de renombre internacional escribe en su libro Medical Herbalism: “ La inmunidad representa un interfaz ecológico entre nuestros ambientes internos y externos”, un concepto que considera la salud inmunológica de manera holística, vinculándola con nuestra relación con mente, cuerpo, espíritu y además, con la naturaleza.
En su libro, Hoffman explica que cuando miramos el sistema inmunológico con una mirada ecológica –y no una mirada bioquímica o de la medicina clásica– la inmunidad es un componente vital de la interfaz entre los seres humanos y el resto del mundo. El rol del sistema inmune no es simplemente resistir y combatir los daños presentes en el ambiente sino es parte de una danza compleja y hermosa de elementos que fluyen entre el cuerpo humano y el resto del mundo. Visto con esta mirada desde la ecología, la inmunidad se trata de armonía. Así, se podría decir que la inmunidad humana es ecología en acción, porque existe una relación multifactorial entre los individuos y sus ambientes.

La alianza inmunológica
Se suele pensar en el sistema inmunológico como un sistema específico en el cuerpo, sin embargo, este consiste en una red coordinada de sistemas y órganos. A esto se le podría denominar la alianza inmunológica, la cual consiste en los siguientes actores:
Intestino: entre el 70% y 80% de nuestro sistema inmunológico está en nuestro intestino. Este posee mecanismos de defensa que limitan el acceso de sustancias nocivas al organismo. Esta barrera intestinal está integrada por diversos elementos, tales como enzimas digestivas pancreáticas, el epitelio intestinal y las bacterias que constituyen la flora intestinal. Sin embargo, la barrera más efectiva –que consiste en una sola capa- está constituida por el tejido linfoide asociado al intestino o GALT (Gut-Associated Lymphoid Tissue). Este constituye la parte más extensa y compleja del sistema inmunitario y es capaz de discriminar de forma eficaz entre patógenos invasivos y antígenos inocuos.
Sistema Linfático: este sistema interactúa con todos los otros sistemas en nuestro cuerpo y se compone de órganos claves y nódulos (ganglios) linfáticos que producen y transportan el líquido linfático (linfa) desde los tejidos hacia el torrente sanguíneo. Este líquido acarrea las células inmunológicas críticas a lo largo de nuestro cuerpo, además de grasas y vitaminas; también elimina organismos no deseados, tales como células malignas, virus, bacterias y hongos.
Células blancas: El sistema inmune depende de las células blancas, o leucocitos, que se producen en nuestra médula ósea, Actúan como guardianes en nuestros cuerpos y órganos y migran a nuestro torrente sanguíneo a través del sistema linfático. Estas células se producen constantemente ya que viven hasta solo cinco días. Existen distintos tipos de leucocitos y se dividen por: granulocitos (neutrófilos, eosinófilos y basófilos), los monocitos y los linfocitos (células T y células B).
Bazo: Considerado el órgano más grande del sistema linfático, el bazo filtra la sangre, transforma y transporta los nutrientes. Además, ayuda a reducir la velocidad de la sangre y así darle al sistema inmune tiempo para crear anticuerpos para combatir los antígenos.
Médula ósea: este tejido esponjoso se encuentra dentro de los huesos y es aquí donde se producen las células sanguíneas, incluyendo las plateletas que ayudan con la coagulación y las células blancas que combaten la infección y otros patógenos.
Timo: Es un órgano pequeño ubicado en la parte superior del pecho, bajo el esternón. Es un órgano que compone el sistema linfático que produce las células T, o linfocitos, quienes ayudan al sistema inmunológico adaptativo a responder a los antígenos.

Apoyando nuestra salud inmunológica
Existen diversas maneras de apoyar nuestro sistema inmunológico y muchas de ellas consisten en prácticas de autocuidado básicas, tales como dormir lo suficiente, mover nuestros cuerpos y nutrirnos con alimentos saludables y variados, incluyendo la mayor cantidad de macronutrientes y micronutrientes en nuestras dietas. Hoy en día, la mayoría de las personas consumen dietas donde no se cumplen con los requisitos básicos de nutrición, y muchos alimentos son procesados y vienen con químicos que dañan el intestino, y por ende, nuestro sistema inmune. Para prevenir este daño, es recomendable evitar, en la mayor medida posible, los preservantes, colorantes, el azúcar y los pesticidas, además de evitar el uso indiscriminado de fármacos tales como los antibióticos, antiácidos, entre varios otros.
Como la gran mayoría de nuestro sistema inmune se encuentra en el intestino, es clave apoyar la salud intestinal a través de nuestra dieta y en varias ocasiones, suplementando con distintas cepas de probióticos, para así poblar nuestro intestino con una microbiota diversa. Para que estos organismos benignos puedan poblar el intestino y ocupar la mayoría del espacio, es recomendable consumir la mayor cantidad de fitonutrientes posibles, además de incorporar prebióticos (el alimento de los probióticos) y fibra en nuestras dietas.
Hoy es muy común escuchar –y en muchos casos padecer de– disbiosis intestinal, SIBO y permeabilidad intestinal, lo que en consecuencia gatilla una serie de problemas a la salud. Varios de estos tienen que ver con respuestas inmunológicas donde se producen dos escenarios: o hay una baja respuesta inmune frente a patógenos, y nos enfermamos constantemente a estados gripales, o por otro lado, nuestro sistema inmune comienza a atacar sus propias células, generando así enfermedad autoinmune. Por este motivo, muchas enfermedades autoinmunes –y de otras índoles también– comienzan en el intestino, y es posible muchas veces tratarlas por esta vía.
Manejo del estrés
Por otro lado, nuestras emociones cumplen un rol fundamental en el funcionamiento efectivo de nuestro sistema inmunológico, tanto así, que existe una nueva rama de la ciencia llamada psiconeuroinmunología. Nuestros estados de ánimo –y sentido de conexión– tienen un profundo efecto en nuestras células inmunes, tales como células B, células T, células naturales asesinas (NK) y macrofagos. Esto se debe a que las hormonas del estrés, tales como la adrenalina (epinefrina) y el cortisol debilitan la función inmunológica. Al contrario, cuando estamos felices y relajados, nuestras células producen moléculas tales como la serotonina, dopamina y relaxina, las cuales tienen un efecto potenciador del sistema inmune. Por este motivo es clave cultivar prácticas de autocuidado para regular el estrés, donde la meditación, el deporte, el descanso y la herbolaria juegan un rol esencial.

Herbolaria para apoyar nuestro sistema inmune
La herbolaria es una gran herramienta para apoyar nuestro sistema inmune, adaptándose a las necesidades de cada persona. Sabemos que para lograr la salud inmunológica necesitamos trabajar con varios sistemas y órganos de nuestros cuerpos, y como aliados existen plantas y hongos para diversos propósitos. Podemos utilizar la herbolaria no solo para activar nuestro sistema inmune con especies inmunoestimulantes, sino también podemos utilizar especies inmunomoduladoras cuando nuestro sistema inmune está desregulado; podemos utilizar hierbas alternativas para apoyar nuestro sistema linfático; antivirales para bloquear el ingreso de virus a nuestras células; diaforéticas para bajar la fiebre a través de la sudoración; hierbas antimicrobianas y antifúngicas para limpiar nuestro intestino de bacterias u hongos que están contribuyendo a la disbiosis intestinal; nervinos para reducir el estrés; además de especies adaptógenas que ayudan a regular el cuerpo completo y restablecer un estado de homeostasis. Así, las plantas y hongos pueden contribuir a nuestra armonía a través de la regulación de nuestros diversos sistemas, formando parte del equilibrio que ha sido crucial a lo largo de nuestra evolución, tanto para nuestros cuerpos como para nuestros ambientes.
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REFERENCIAS
- Traditional Medicinals. (2017.). Herbalism & The Immune System. Retrieved from https://www.traditionalmedicinals.com/blogs/ppj/herbalism-anatomy-physiology-immune-system
- Mayo Clinic. (n.d.). [PDF] What Is the Immune System? Retrieved from https://www.mayoclinic.org/~/media/80569BAD2DF84A7394895F041D2726C5.pdf
- Chestnut School of Herbal Medicine. (2023). Herbs for the Immune System. https://chestnutherbs.com/blog-herbs-for-the-immune-system/
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- TED-Ed. (2018). How does your immune system work. https://www.youtube.com/watch?v=PSRJfaAYkW4&ab_channel=TED-Ed
- SciELO. (2008.). El intestino: pieza clave del sistema inmunitario. https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082008000100006
- Immunology.org. (n.d.). Inmunidad en el intestino. https://www.immunology.org/es/public-information/inmunolog%C3%ADa-bitesized/organos-y-tejidos/inmunidad-en-el-intestino
- Hoffmann, D. (2003). Medical herbalism: the science and practice of herbal medicine. Rochester, Vt., Healing Arts Press.